sábado, 27 de noviembre de 2010

Hábitos y Creencias

Recordarán que cuando iniciamos, en julio, decidimos reunirnos en casa de alguna de nosotras, en aquella ocasión fue en la casa de Roxana, y curiosamente nuestra última sesión del año fue de nuevo en su casa. Comenzamos cinco, poco a poco, se fueron sumando otras cinco. El grupo ha sido constante en su asistencia, aunque no hemos coincidido las diez en una sola sesión; no obstante, los propósitos de Filosofía para la vida cotidiana se han cumplido.
Conformamos una "comunidad de diálogo", y poco a poco, vamos construyendo una "comunidad de indagación". La metodología se basa en cuatro reglas básica: un lugar de respeto, un espacio para pensar, una a la vez,... Con ello en mente desarrollamos nuestra atención, concentración y reflexión. Elaboramos cuestionamientos acerca del tema que nos ocupa, los cuales nos invitan a expresar nuestras ideas partiendo de nuestra experiencia y conocimientos, podemos no estar de acuerdo con la opinión de la otra, por lo que explicamos nuestras diferencias o acuerdos con el mayor de los respetos. Así, desarrollamos la paciencia y la tolerancia hacia aquello que es diferente a mi.
Nuestra comunidad nos ha permitido ampliar nuestra visión, no ha dejado pensando, nos ha aportado información y nos ha estimulado a buscar diversos temas de indagación; hemos podido compartir conocimientos y sentimientos, nos ha puesto al descubierto de lo que sinceramente pensamos y somos
 

martes, 23 de noviembre de 2010

Problemas y misterios.

La sesión antepasada reconocimos alguna de las diferencias que existen entre un problema y un misterio. Leímos acerca de lo que implica hacerse una pregunta. Pregunta Lisa a su papá ¿Qué es una pregunta? o mejor dicho ¿Qué pasa cuando hacemos una pregunta? ¿Elaboramos preguntas cuando buscamos respuestas? o ¿Hacemos preguntas porque tenemos problemas? 


-Pregunta Maira, ¿Hay relación entre una pregunta y un problema?

Entonces, ¿la razón por la que hacemos preguntas no es para obtener respuestas, sino para conocer cuál es el problema, replica Lisa, ¿quiere decir que hay algo debajo de cada problema? "Eso, respondió el papá de Lisa, es un misterio".


-Tengo un problema, comenta Maira, traigo un regalo, pero sólo es para una de ustedes ¿Qué me sugieren que deba hacer?
-Dámelo a mi. Si tú me lo obsequias, yo lo puedo compartir con las demás. Me corresponde a mi porque es mi cumpleaños. Si tu me lo das, pensaré que yo me lo merezco. Si tú me lo quieres dar, te lo agradeceré.


 -Bien, dice Maira, le daré el regalo a la que me dé un argumento que me dejé satisfecha de por qué debo obsequiártelo.

-Gracias, todos sus argumentos me han convencido; por ello, para cada una de ustedes traigo un regalo y se los doy con todo el afecto de mi corazón.


Sigamos, ¿es posible conocer un problema sin saber la respuesta al mismo? ¿Es posible que, tratándose de un misterio, no puedas entender lo que éste significa? ¿Es verdad que suele haber un método para resolver un problema? ¿Hay algún método para resolver un misterio? Si una mañana al despertarte te encontraras en la Luna, ¿estarías frente a un problema o frente a un misterio?



Comiéndonos nuestro regalo nos divertimos mucho al compartir nuestras reflexiones acerca de los problemas y los misterios.