martes, 23 de noviembre de 2010

Problemas y misterios.

La sesión antepasada reconocimos alguna de las diferencias que existen entre un problema y un misterio. Leímos acerca de lo que implica hacerse una pregunta. Pregunta Lisa a su papá ¿Qué es una pregunta? o mejor dicho ¿Qué pasa cuando hacemos una pregunta? ¿Elaboramos preguntas cuando buscamos respuestas? o ¿Hacemos preguntas porque tenemos problemas? 


-Pregunta Maira, ¿Hay relación entre una pregunta y un problema?

Entonces, ¿la razón por la que hacemos preguntas no es para obtener respuestas, sino para conocer cuál es el problema, replica Lisa, ¿quiere decir que hay algo debajo de cada problema? "Eso, respondió el papá de Lisa, es un misterio".


-Tengo un problema, comenta Maira, traigo un regalo, pero sólo es para una de ustedes ¿Qué me sugieren que deba hacer?
-Dámelo a mi. Si tú me lo obsequias, yo lo puedo compartir con las demás. Me corresponde a mi porque es mi cumpleaños. Si tu me lo das, pensaré que yo me lo merezco. Si tú me lo quieres dar, te lo agradeceré.


 -Bien, dice Maira, le daré el regalo a la que me dé un argumento que me dejé satisfecha de por qué debo obsequiártelo.

-Gracias, todos sus argumentos me han convencido; por ello, para cada una de ustedes traigo un regalo y se los doy con todo el afecto de mi corazón.


Sigamos, ¿es posible conocer un problema sin saber la respuesta al mismo? ¿Es posible que, tratándose de un misterio, no puedas entender lo que éste significa? ¿Es verdad que suele haber un método para resolver un problema? ¿Hay algún método para resolver un misterio? Si una mañana al despertarte te encontraras en la Luna, ¿estarías frente a un problema o frente a un misterio?



Comiéndonos nuestro regalo nos divertimos mucho al compartir nuestras reflexiones acerca de los problemas y los misterios.

No hay comentarios:

Publicar un comentario